Por: Alberto B. Claros
En los últimos días, la coyuntura del fútbol boliviano ha visto de reojo uno de los temas más importantes en cuanto a la organización y administración de los clubes profesionales en cualquier país del mundo: el Fair Play Financiero (FPF).
Ante uno de sus acostumbrados tweets, el empresario y dueño de BAISA SRL, Marcelo Claure, hacía mención al tema con la siguiente publicación: “Por el bien del fútbol boliviano debemos implementar el Fair Play Financiero. Los clubes no deberían gastar más de lo que perciben”. Como es una costumbre ante cualquier pronunciamiento del magnate por Twitter, los medios de prensa nacionales pusieron en la palestra pública estas aseveraciones y, como efecto dominó, propios y extraños empezaron a brindar sus opiniones, posiciones o puntos de vista al respecto.
Sin embargo, bajo la línea de responsabilidad periodística, el propósito de esta columna es ir más allá de simples discursos pringados de demagogia populista o camaleónicas verdades en cuanto a este tema y profundizar en las preguntas que realmente importan a los amantes de nuestro balompié: ¿qué es el Fair Play Financiero?, ¿cómo funciona? y, sobre todo, ¿es posible implementarlo en el fútbol boliviano?
¿QUÉ ES?
El juego limpio financiero es una ley en el mundo del fútbol que tiene el principal propósito de regular, normar y supervisar las finanzas de los clubes profesionales. Por consiguiente, esta supervisión financiera tiene el objetivo de hacer un torneo más competitivo y que todos los equipos tengan las mismas oportunidades de administrar su dinero equitativamente en sus jugadores. Este término apareció en la palestra mundial cuando la UEFA, bajo la presidencia del francés Michelle Platini, lo implementó en las competiciones europeas (Champions League y Europa League) durante la temporada 2011 – 2012. Explicarlo es fácil, como lo describe Claure, consiste en que no se puede gastar más de lo que ingresa al club, sin embargo, es trascendental enfatizar que este balance solo se aplica en los fichajes de jugadores. Los otros ítems económicos no son tomados en cuenta.
¿CÓMO FUNCIONA?
Como se mencionó líneas atrás, el Fair Play Financiero solo rige para los clubes profesionales que participan de los torneos internacionales organizados por la UEFA. Estas instituciones futbolísticas deben demostrar ante el mayor ente regulador del fútbol europeo no tener ningún tipo de deuda con integrantes del equipo ya sean jugadores, directivos o alguna autoridad tributaria.
Por ejemplo, el último caso en el que el Fair Play Financiero resonó a nivel mundial fue la demanda presentada por la Liga de España; ante la UEFA, autoridades francesas y la Unión Europea, en contra del Paris Saint Germain (PSG) aseverando que “resulta escandaloso que un club como el PSG, que la temporada pasada perdió más de 220 millones de euros, tras llevar acumuladas pérdidas de 700 millones de euros en las últimas temporadas (incluso declarando ingresos por patrocinios de muy dudosa cuantía), con un coste de plantilla deportiva entorno a los 650 millones de euros para la temporada 21/22 pueda hacer frente a un acuerdo de estas categorías (mantener a Kilyan Mbappé en sus filas) mientras aquellos clubes que podrían asumir la llegada del jugador sin ver comprometida su masa salarial, se quedan sin poder ficharlo”.
En otras palabras, el club parisino, que presentaba números rojos entre el dinero que derrochaba y el que generaba, con un evidente y cuantitativo déficit (220 millones de euros en la temporada 20/21), logró quedarse con Kylian, jugador con el cual el Real Madrid llevaba un par de años trabajando el tan anhelado pase del francés al club Merengue. Lo “injusto”, por así llamarlo, es que el equipo español tiene la estabilidad económica para comprar al “10” de la selección francesa, pero también de mantener su estabilidad económica. Los cataries patearon el tablero y desestabilizaron el ecosistema financiero de la élite del fútbol de primer mundo.
¿ES POSIBLE IMPLEMENTARLO EN EL FÚTBOL BOLIVIANO?
Tal como pasa en la élite del balompié mundial, esta pateada de tablero se replica en todos los niveles del fútbol en donde, algunos clubes cuentan con personajes con una billetera capaz de solventar compras y salarios exorbitantes que escapan a la coyuntura real local en la que, sin ningún tipo de control financiero, inflacionan, disparan y desordenan un sistema económico que, en nuestro fútbol es, por naturaleza, volátil e inestable desde todo punto de vista.
Prueba de ello, son siempre los mismos clubes los que tienen una estabilidad económica para sus jugadores y en donde, por dicha estabilidad, la mayoría de los futbolistas apuntan a llegar. Por otro lado, están aquellos que día a día luchan por su sobrevivencia en el balompié y, en medio de una garabateada estructura futbolística, exponen la crisis del deporte más popular de Bolivia como pan nuestro de cada día.
Dicho sea de paso, la crisis en nuestro fútbol responde también al accionar de los personajes descritos líneas atrás, quienes, bajo discursos salpicados de demagogia y con una espalda para respalda su: “yo hago lo que me dé la gana”, como Nasser Al-Khelaïfi en Europa, alborotan y desestabilizan un sistema de fútbol boliviano que, al parecer, va más para atrás que para adelante.
