GV SAN JOSÉ LLEGÓ PARA QUEDARSE

Redacción Central

SAN JOSÉ seguirá en el corazón de los orureños, de los pocos que hoy viven en esa ciudad y de los miles que están en distintas ciudades del país como en el exterior.
Una crisis que comenzó en 2007 cuando Florencio España dejó la presidencia con algunos recursos en caja y una sede adquirida, pero sin pagar impuestos al Servicio Nacional, ni el Gobierno Autónomo Municipal de Oruro, terminó descendiendo al «santo» 2021 tras perder 40 partidos y afrontar sus compromisos con futbolistas impagos, jóvenes que dejaron todo en la cancha sin poder lograr triunfos.
Las bajas recaudaciones, la ausencia de público ahondó mucho más el difícil panorama.
Tras lograr el título nacional en 2019 con el presidente Wilson Martínez y el técnico Eduardo Villegas, San José, aquel nacido en la mina del mismo nombre el 19 de marzo de 1942 comenzaba a hundirse por incumplimientos de pago a los jugadores.

SAQUEARON AL CLUB
Muchos presidentes pasaron por la institución sin sanear la economía, por el contrario saquearon las arcas de la institución.
Vendieron entradas duplicadas, firmaron dobles contratos, inventaron una serie de premios y terminaron quemando todos los documentos contables para dejar huella de una mala administración.
En el tiempo de la profunda crisis aparecieron dirigentes vivillos que solo buscaron beneficios económicos personales o trataban de llegar a la dirigencia, para cobrar de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) dineros de la CONMEBOL que le corresponde al crédito orureño.
Se incrustaron dirigentes sindicales y mineros, que buscaron hallar la veta, pero sin aportar ideas, mucho menos recursos económicos.

CAMINO A LA DESAPARICIÓN
José Sánchez Aguilar, ex presidente del club minero, de buen y exitoso paso por el club participó de campañas destinadas a salvar a la institución.
«Éramos pocos los que buscábamos realmente salvar al club, éramos pocos los que podíamos aportar en efectivo. Para seguir adelante había que saber oficialmente cuanto debe el club. Viaje a La Paz y en la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) me informaron que oficialmente la deuda bordea los 7 millones de dólares, sin contar las otras obligaciones de pago de impuestos al Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) y la Alcaldía», relata Sánchez hoy recuperándose de una intervención quirúrgica.
Fue así que se decidió buscar un nuevo club e iniciar una nueva historia para mantener vivo al gran San José.
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NACIMIENTO DE GV SAN JOSÉ
Una asamblea analizó fríamente y vio que era imposible salvar hoy a San José, que corre el camino del remate de sus pocos bienes. Se autoriza iniciar gestiones para la compra de un equipo de la AFO, cuidando todos los aspectos que según la FIFA permitan una sucesión deportiva.
«Hemos analizado y estudiado mucho la situación apelando a la autoridades nacionales e internacionales del fútbol, para no cometer errores», cuenta Sánchez Aguilar.
En la búsqueda surge el nombre del Club Gualberto Villarroel, se toma contacto y tras muchas reuniones se acuerda la venta.
Nemesio Terrazas, dueño absoluto del club que él fundó pone precio a la transferencia: $us 7.000.-

LA CAMPAÑA
«Cuando informamos que la compra del club Gualberto Villarroel estaba acordada, iniciamos una campaña para reunir los 7 mil dólares», dice Sánchez, quien agradece el frecuente apoyo recibido de Ernesto Aranibar, que fue el presidente del Tribunal de Honor del club.
Relata que unas 20 personas aportaron a 100 dólares, un industrial minero de Potosí hizo un importante aporte anónimo y Luis, un amigo de Sánchez aportó 5 mil bolivianos.
«El dinero no era suficiente, había que seguir tocando puertas, mientras que aquellos que querían salvar al club, simplemente desaparecieron», cuenta.

INVERSORES
Mauricio González y Jorge Sfeir, ex presidentes de The Strongest que radican en Estados Unidos, estaban a punto de asumir el proyecto.
«Un hincha que dice ser socio de San José, los llamó y los desanimó para hacerse cargo del proyecto. El comedido cuidaba sus intereses, pues le quitaban el poder seguir recibiendo dinero de las escuelas de San José», relata Sánchez que no se dio por vencido y entonces en una mañana reunidos con Ernesto Aranibar, surge el nombre de Paulo Folster, el actual presidente.
«Hay un ‘quinuero» que vive entre Santa Cruz y Brasil, pero está hoy en La Paz, me dijeron. Viaje inmediatamente y tras tres horas de café y de explicarle el plan, aceptó. Completamos el dinero y se adquirió el nuevo club», relata Sánchez.
La cita en el hotel Ritz fue exitosa y entonces había que ponerse a trabajar en la elaboración del documeno de venta, los nuevos estatutos adecuados a la FBF y tramitar la Personería Jurídica ante la Gobernación del Departamento de Oruro.
Folster aceptó el proyecto, pero incluyendo a José Sánchez en su directorio. Este no aceptó ningún otro cargo debido a que ya en otrora fue titular del club orureño San José, por lo que fue creado el cargo de presidente Adjunto.
El inversor firmó por 10 años para su manejo empresarial con la condición de que en los dos primeros años del acuerdo retorne a la División Profesional.

TODO NUEVO
El Club Deportivo Gualberto Villarroel – Deportivo San José al tramitar su personería jurídica, tuvo cuidado de una renovación total entre sus dirigentes y también socios.
A fin de no tropezar con observaciones o dificultades futuras, se aperturó un libro de actas donde figuran sus socios, que no tienen ningún vínculo con el San José descendido.
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GV LE COMPRARON A UN CARPINTERO LLAMADO DON NEME

El Club Gualberto Villarroel fue fundado por el paceñísimo don Nemesio Terrazas, un carpintero amante del fútbol. Le apasionaba tanto que tras armar el equipo, fue su primer entrenador. La entidad fue creada el 16 de julio de 1968 y en sus filas habían varios jugadores locales y paceños.
Nemesio eligió la fecha coincidiendo con el aniversario de su natal La Paz
Varios de sus partidos jugó en las canchas de tierra de Papel Pampa donde fue poco a poco ascendiendo hasta llegar a la División A en 2015.
Nemesio era el presidente, el delegado y entrenador hasta el ascenso, ya luego apeló a ex jugadores «santos» para conducir la plantilla con más conocimientos técnicos.

VENDIDO
Tras muchas gestiones del ex presidente de San José, José Sánchez Aguilar y por decisión de la asamblea se decide comprar al club Gualberto Villarroel. «Don Neme, buen hombre y amante del deporte, además querendón de San José escucha nuestro proyecto y acepta vendernos el club», dice Pepe Sánchez, otro hombre no nacido en Oruro, pero muy identificado con el club de la V azulada al que coronó campeón nacional por primera vez en 1995 en el fútbol profesional.

EL PRECIO
Gualberto Villarroel es transferido a un precio de 50.000 dólares.
«Ya teniendo el club, hicimos todos los trámites, acudimos a la Federación Boliviana de Fútbol y redactamos nuevos estatutos y personería jurídica para fundar el Club Gualberto Villarroel Club Deportivo San José con nuevos socios, nuevos jugadores, es decir comenzar de cero respetando las normas de la FIFA», explica el ex titular «santo».
Sánchez confiesa que esta compra y la creación de una nueva institución cuenta con bases legales sólidas y que tienen la aprobación del órgano rector del fútbol en Bolivia.
«No, nada hemos dejado a la deriva ni la improvisación», enfatizó Sánchez Aguilar.

CONDENADO A DESAPARECER
Sánchez Aguilar que estuvo en toda la gestión para salvar al club y luego comprar a Gualberto Villarroel, sin pecar de pesimista, dice que San José está condenado a desaparecer por esas malas administraciones.
Como los muchos dirigentes que pasaron, se aprovecharon y llevaron dinero de la institución que queda hoy mal herida, pero herida de muerte.
«Tras saber de las deudas con impuestos, la alcaldía, jugadores y otras instituciones, dije que invertir era una locura y era preferible buscar un club de la Asociación de Fútbol Oruro (AFO) y comprarlo, como pasó con varios clubes descendidos o desaparecidos en el país», comenta Sánchez.
Lo poco que queda de San José se perderá, porque la millonaria carga que tiene en sus espaldas, nunca podrá pagar.
«Hubieron y aún hay vividores del club como los técnicos de menores y dirigentes que se reparten el dinero que se recauda por las escuelas de fútbol que tiene San José», cuenta decepcionado por el accionar de algunos que ponen trabas en la actualidad.

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