William Ramallo: El goleador que hizo historia y aún forma generaciones
Del gol a Ecuador en 1993 a su legado en el fútbol boliviano
Por Redacción VivaSports
A 32 años del gol que llevó a Bolivia a su primer Mundial, William Ramallo vuelve a hablar. A sus 63 años, el “Goleador de América” pide una Selección que mezcle juventud y experiencia, cuestiona la formación de jugadores en Cochabamba y reclama un lugar para quienes construyeron la historia de la Verde.
Juventud y experiencia
Ramallo fue el máximo goleador de las Eliminatorias de 1993 con siete tantos. Hoy insiste en que Bolivia debe combinar sangre nueva con jugadores experimentados para aspirar al Mundial 2030. Recuerda que su generación tuvo referentes como Etcheverry, Sánchez y Cristaldo, junto a un gran entrenador y dirigencia.
El gol que cambió todo
El 19 de septiembre de 1993, en Guayaquil, Ramallo anotó el gol del empate frente a Ecuador que selló la clasificación a Estados Unidos 1994. Ese tanto se convirtió en uno de los más importantes de la historia del fútbol boliviano.
Lecciones del pasado
Tras la eliminación en el repechaje rumbo al Mundial 2026, Ramallo pide aprender de los errores y construir procesos largos. Recuerda que la generación de Azkargorta comenzó a gestarse años antes de la clasificación.
Cochabamba, la gran deuda
Ramallo critica la falta de futbolistas cochabambinos en la Selección y reclama mayor inversión en formación, competencia permanente y mejores entrenadores para las categorías menores.
Un retiro sin despedida
Su carrera terminó sin homenaje, tras un episodio doloroso en La Paz. Desde entonces se dedicó a la escuela “Pelota de Trapo”, fundada por su padre, donde sigue formando jóvenes talentos, incluido su hijo Rodrigo.
La voz de la experiencia
Ramallo lamenta que la FBF no escuche a los exjugadores y pide que su generación tenga un rol activo en la construcción del fútbol boliviano. A pesar de las dolencias físicas, sigue trabajando con niños y mantiene la esperanza de ver a Bolivia en otro Mundial.
Mensaje final: “Fuerza y fe no me faltan. No pido que Bolivia vuelva a 1994, pido que aprenda de aquel proceso. Juventud, experiencia, formación y tiempo son la clave”.







