ESTADIOS DEL PAIS

Por Roberto Aguirre Durán
CO EDITOR

Que los equipos no estén en la plenitud de sus condiciones para el arranque del campeonato es compren-sible. Los futbolistas vienen de vacaciones, del trabajo de acondicionamiento físico, sin ritmo de parti-dos… Pero lo que es inadmisible es la nota de aplazo para varios estadios en los que se disputaron las primeras fechas del torneo Apertura de la División Profesional.
La anterior temporada acabó en diciembre. Se tuvo un mes para realizar trabajos de mantenimiento en las canchas, sistemas de iluminación e infraestructura de apoyo. Llama la atención que ni los funciona-rios de los gobiernos locales ni los dirigentes de la Comisión Técnica hubieran tomado las previsiones, pese a que la fecha para que rodara el balón estaba definida de antemano.
Al menos en los escenarios deportivos de las ciudades del eje central las falencias quedaron en evidencia desde la primera fecha, lo que forzó a realizar reparaciones de emergencia. El gramado del Félix Capriles fue uno de los que más críticas generó, al extremo de haberse tomado la decisión de suspender su dispo-nibilidad durante tres semanas, para realizar mejoras en el césped.
Tal decisión obligó a los clubes de Cochabamba que compiten en la División Profesional a buscar esta-dios alternativos y eso develó otro problema: la falta de criterio y escaso trabajo en la Comisión Técnica que no debe limitarse a registrar lo que piden los clubes, sino a realizar inspecciones antes de dar luz verde a determinada infraestructura. Hubo reclamos, idas y vueltas, para utilizar instalaciones como las de Colcapirhua y de Villa Tunari, por ejemplo.
En La Paz, surgieron críticas al gramado en enero, durante los entrenamientos de la selección nacional para la última fecha doble de las Eliminatorias y el inicio del partido contra Chile del 1º de febrero fue demorado 30 minutos debido a que la lluvia anegó la cancha y al personal de apoyo se lo vio en apuros para desaguar con baldes.
En Santa Cruz el problema no se originó en el campo de juego, sino en las torres de iluminación. En la primera fecha, el partido entre Blooming y Bolívar fue postergado un día por una falla en el sistema eléc-trico, atribuida a una torrencial lluvia que habría afectado el generador con el que cuenta el Tahuichi y que es independiente de la red de alumbrado público de la capital cruceña. El estadio alternativo Édgar Peña, ubicado en Warnes, se encuentra sin adecuado mantenimiento.
Con tropiezos en los escenarios comenzó la temporada futbolera profesional. No vale atribuir las demoras a la la época de lluvias, porque esa es una variable también propia de estas fechas y que siempre debe ser contemplada para labores de mantenimiento. Las vacaciones eran para los futbolistas, no para quienes tienen la obligación de tener a punto los escenarios o de aprobar -previa verificación- solamente aquellos estadios que cumplen los requisitos.

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