“ ME ARREPIENTO,
¡CÓMO NO ME QUEDÉ
EN LA FEDERACIÓN!”

En esta exclusiva el ex titular de la FBF y de Bolívar, Guido Loayza, abrió su corazón para confirmar que cuando dejó la FBF, no debió hacerlo.

GUIDO LOAYZA MARIACA VENCIÓ AL COVID 19 en una de las batallas más duras de su vida, la que prefiere no recordar. Eso sí, desde la comodidad de su hogar en el barrio de Seguencoma en La Paz, Don Guido recuerda con cariño su paso por la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), cuando pudo transformar el fútbol, algo que no lo hizo, porque sencillamente se fue.
Aceptó este diálogo que resulta imperdible, debido a que se trata de un hombre con mucha experiencia en el fútbol boliviano.
―Eso sí, a pregunta ineludible, era saber qué paso y como venció al Covid 19.
―Felizmente me siento bien, un poco debilucho, tendría que meterme más a la piscina, hacer más ejercicios, volver poco a poco al tenis, es muy necesario hacer ejercicios si quieres estar bien.

―El hecho de tener defensas bajas es fruto de la inactividad…
―Sí, hay que hacer todo para tener unas buenas defensas, aunque me han dicho que tengo mejores defensas que el Bolívar… (sonrisas)…

Su sentido del humor pinta el estado de ánimo en el que se encuentra, quien hacía alusión al aluvión de críticas en las redes sociales tras el traspié en Chile, en el partido de ida de la Sudamericana. Esto se revirtió tras la goleada por 3-0 en el lance de vuelta de los celestes ante los chilenos. No para de reir es indudable que lo peor pasó, y que pudo vencer al Covid 19. Por eso la pregunta inevitable era el Bolívar actual que conducen Vladimir Soria y Walter Flores.
―Me ha gustado el equipo de Vlady y Walter, le dan otra consistencia al equipo, lo hacen más bolivarista al Bolívar.

―¿En medio de la crisis de salud que sopesó, lo de bueno es que la enfermedad le demostró que cuenta con amigos?
―… Como te decía al comenzar, una de las grandes cosas que descubres en circunstancias como esta, es que tienes muchos amigos y muy buenos, eso reconforta y ayuda…

―Ingeniero, ¿planes futuros?
―Estamos en recuperarnos pronto, estamos recién saliendo, disfrutaremos un poco más de esta noticia, y seguiremos adelante, cuidándonos mucho por supuesto…

―¿Qué les dice a los bolivaristas, don Guido?
―Lo de siempre, que no claudiquen por su pasión celeste, que hagan un esfuerzo a pesar de que no hay nada en la dirigencia del fútbol que nos permita sentirnos felices, porque estamos enfrascados en una disputa larga que no lleva a nada, donde se habla de todo menos de fútbol. Pero, los que tenemos al fútbol como compa-ñero de camino no lo abandonemos y que sigamos adelante, y que el Bolívar esté bien.

―¿Le genera tristeza lo que sucede hoy?
―(Suspira)…todo, porque lo que más siento es decepción, porque me ha tocado vivir 38 años pegado al fútbol desde que Mario Mercado me eligió como vicepresiden-te del Bolívar, yo de una o de otra manera he estado ligado al fútbol y he conocido tantísimos buenos dirigentes que amaban al fútbol, y cuando veo que estamos enfrascados en una cosa donde de lo que no se habla es de fútbol, aquí el fútbol es lo menos importante, aquí son intereses de no sé qué equipo donde el fútbol no cuenta y eso me da muchísima pena, de haber caído en esta situación penosa.

Y llega el momento de la segunda emoción de don Guido, cuando se le muestra una fotografía de la plaqueta que está en frontis del edificio de la Avenida Libertador en Cochabamba, donde se menciona al directorio de exitosa gestión.

―¿Qué siente al ver esa placa que muestra que en su gestión se entregó ese edificio?
―Eso me recuerda esos tiempos, cuando uno tenía una mentalidad amateur, uno trabajaba de sol a sol, solo por el bien del fútbol, no teníamos ni un peso, solo debíamos 300 mil dólares y no había ningún ingreso, ningún derecho de TV, ningún dinero de la Conmebol, de la FIFA ni nada, y había que trabajar desde el primer día que llegamos, hablamos con colegas arquitectos para que vean la forma de terminar ese edificio, porque donde estábamos era imposible, el personal que tenía la FBF, la estructura y la infraestructura de la federación era penosa, nosotros no teníamos nada y empezamos, luego las cosas nos empezaron a salir mejor, ganamos los Bolivarianos, fuimos a la India, no nos privábamos de nada. Comenzamos a jugar la eliminatoria con gran fe y con muchísimo trabajo, no es que nosotros íbamos a ver los entrenamientos de la selección todos los días como haría un buen presidente, nosotros vivíamos con la selección todos los días, las 24 horas, entonces, hicimos un grupo de fierro, entre dirigentes, cuerpo técnico y jugadores que al final dio sus réditos, tuvimos la suerte de poder superar un grupo difícil con el campeón del mundo y llegamos al Mundial y dejamos diez millones de dólares en la caja de la FBF, un flamante edificio, muchos sueños, mucho orden, y mucha ética, donde no había nadie que esté ahí por la plata, todos estábamos para trabajar por el fútbol y tener un comité ejecutivo como el que teníamos, Presidente, Guido Loayza; Vicepresidente, Walter Kreidler; Vicepresidente, Mauricio González; tesorero Willy Soria, y Secretario General, Javier Caballero. Uno se pone a pensar, era un grupo de lujo, son profe-sionales respetadísimos en sus rubros, esa gente manejaba al fútbol, no eran advenedizos, eran profesionales reconocidos, además tenían sus ingresos asegurados, de manera que hoy en día parecía imposible de reunir.

―¿Pensó que lo mejor era quedarse tras el Mundial de 94 y no irse como lo hizo?
―Ahhh…claro, yo tenía la idea de que había dejado dos años mi oficina, mi empresa por meterme al fútbol, pero después de ver lo que pasó, he pensado y he dicho ¡como no me he quedado!, cuando hemos vivido la época que podía ser la más brillante. Habíamos estado nosotros el 89 y no clasificamos al Mundial por gol diferen-cia, cuando nos hicimos cargo con Lothar Kerscher de la Selección Nacional, luego cuando nos tocó el 93, y clasificamos a Bolivia al Mundial y fuimos al Mundial y armamos un equipo donde el jugador que menos partidos internacionales tenía y era 50 de tipo
A, cuando el Burrito Ortega en
la Argentina tenía diez partidos (jejeje), los bolivianos tenían 40 o 50 partidos y nos venía un tiempo fácil,
nos venía la Copa América en Bolivia, podíamos haber consolidado el fútbol boliviano pero totalmente con la Copa
América en Uruguay el 95, con la Copa América en La Paz, el 98 la eliminatoria, ir a Francia en 1998, Bolivia hubiera estado en otro nivel de fútbol y se hubieran logrado cosas importantes. Y, nos fuimos, dejamos un dinero que nosotros nunca manejamos, y ni soñar, y no conseguimos nada, ni una copa de leche en 30 años.

―Parece que Guido Loayza se toca la cabeza con profundo malestar…
―Claro que siento una gran decepción, una gran pena, porque nosotros creíamos que habíamos empezado algo, habíamos dejado una tea para que el fútbol boli-viano siga adelante, pero fueron “sunchu” luminarias, un fuego de artificio, fue algo aislado, fuimos al Mundial, antes y después todo se murió, no quedó nada y tene-mos lo que tenemos, eso me da mucha pena.

―¿Y, seguimos recordando esa clasificación?
―Vivimos eso, cada año decimos ya son tantos años, y nada, además vemos que todo está cada vez más lejos, no es que perdimos la clasificación porque empatamos un partido, porque el árbitro nos cobró un penal, no, no, no, estamos lejos, muy lejos. Me decía Mauricio González que cuando yo estaba en la FBF, solo se hablaba de fútbol, se respiraba fútbol, y fútbol.

―¿Ahora de qué se habla?
―De todo menos de fútbol, ahora se habla de todo, de coches, de viajes, de otras cosas que no quiero decir, lo que me preocupa es que estamos en un impase y no estamos discutiendo de cuando empieza el campeonato, de si la primera semana de noviembre o la segunda, nadie habla de fútbol (comienza a sonreir), son otras cosas de las que se habla, y es una pena. Pero, así será…

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